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Asesoria

Que no se confunda al agente con un empleado

4 de junio de 2024
Que no se confunda al agente con un empleado

Al dar instrucciones a un agente, no interfiera en su autonomía. Se le podría considerar un empleado…

La ley establece que el agente debe actuar con independencia. En este sentido, determina que se presumirá que existe dependencia (y, por tanto, no se considerará que hay un contrato de agencia) cuando la persona no pueda organizar su actividad profesional ni el tiempo dedicado a ésta conforme a sus propios criterios. Ahora bien, a usted puede interesarle instruirle en ciertos aspectos (por el perfil de sus clientes, por imagen de la empresa o del producto, por sus propias necesidades de producción…) y ello es lícito, pero es importante redactar adecuadamente el contrato dando instrucciones para evitar interferir en su autonomía. De lo contrario, podría ser considerado como un empleado y se le aplicaría la estricta legislación laboral (al resolver el contrato, en materia de derechos…).

Así, el agente debe poder organizarse de la forma más autónoma posible en cuanto a horarios, visitas a los clientes, uso de sus propias técnicas de promoción del producto… No se le pueden marcar horarios, ni fijar reuniones periódicas de rendición de cuentas (por ejemplo, todos los lunes de 8 a 9 horas), pues ello denota dependencia laboral. Lo importante es que las instrucciones estén justificadas y no interfieran en su autonomía e independencia. Por ejemplo:

  • Puede ordenarle enfocarse en un perfil de cliente concreto y pedirle que se centre en empresas de cierto tamaño para colocar un volumen mínimo de producto que a usted le resulte rentable, pero no obligarlo a visitar a los clientes X los martes y a los clientes Y los viernes.
  • Puede restringir su zona de actuación (es decir, que sólo pueda vender dentro de la provincia o en ciertos municipios), pero siempre que ello responda a una razón (por ejemplo, si tiene otros agentes trabajando en otros territorios o incluso si lo hace usted mismo).
  • Puede pactar cierta vestimenta o establecer determinado trato hacia los clientes si tienen un perfil concreto.